La cata de vino no consiste solo en probarlo, se trata de una experiencia en donde intervienen la vista, el olfato y el gusto. Así, a través de estos sentidos, cualquier persona puede distinguir, apreciar y disfrutar la bebida realmente, pero se requiere de una minuciosa práctica para poder dominar este arte.
Antes de empezar la cata, se debe tener en cuenta algunas consideraciones básicas. Por un lado, se recomienda estar en un lugar libre de humo u olores fuertes para que el aroma de la bebida no se mezcle.
Para poder apreciar el color del vino, el sitio deberá estar iluminado con luz natural o blanca, además de usar un mantel blanco como base.
Se sugiere catar antes de cualquier comida, ya que, con un poco de hambre, los sentidos están más despiertos. Ten en cuenta que si vas a catar varios tipos de vino, debes empezar a hacerlo por los más suaves, así podrás apreciar mejor los olores y sabores.
Las impresiones visuales en la cata
Ya con todo listo, ¡es hora de empezar a catar! Se comienza descorchando o abriendo la botella, luego se sirve un poco en la copa, se agita suavemente y se coloca delante de la luz. Así se podrá ver si el vino está limpio, de qué color es y qué reflejo tiene.
En caso de los vinos blancos, para poder saber su edad, se debe tener en cuenta que uno joven tendrá un color más pálido con reflejos verdosos. Si el vino es viejo o ha tenido una crianza en madera, el color amarillo será más intenso. Por otro lado, en cuestión a los tintos, un vino joven tendrá un color ciruela y uno viejo será más cobrizo.
Para identificar su graduación alcohólica, se debe hacer un suave movimiento giratorio y observar la cantidad de vino pegado en las paredes de la copa (lágrimas). Cuanto más densas sean, habrá mayor graduación alcohólica.
Los aromas del vino
El olfato se relaciona mucho con el gusto, por lo que también esta fase es muy importante. Primero se coge la copa sin mover el vino, para luego oler y percibir si es que el licor está sano o no. Además, podrás identificar la intensidad, ya sea baja, media o alta.
Luego, se deberá mover la copa para que se oxigene y así olerlo e identificar los aromas, los cuales se dividen en tres tipos. Están los aromas primarios, que son los que provienen de la uva, la naturaleza, terreno, etc. También están los aromas secundarios, que se producen por la fermentación. Por último, están los terciarios o bouquet, que se crean durante la estancia en la barrica; estos transmiten los olores de la evolución de la fruta, la oxidación, etc.
Sentido del gusto y los sabores del vino
Esta es la última etapa de catar vino y la que más gusta. Para empezar, se da un pequeño sorbo y se remueve en la boca por unos diez segundos, así se aprecia los sabores básicos: dulce, amargo, salado y ácido. Es importante saber que se denomina vino redondo a aquel que tiene los cuatro sabores básicos equilibrados.
Beber vino produce la sensación retronasal, término que se refiere a los aromas e impresiones que deja el vino en las fosas nasales después de haber sido bebido. Cuando esa sensación está presente por menos de tres segundos, se dice que tiene persistencia baja. Si es que la sensación dura entre tres y seis segundos, la persistencia es media. Y cuando el sabor dura más de seis segundos, la persistencia es alta.
En esta fase de la cata, también es importante el análisis táctil. Con el paso de esta bebida por la boca, se puede captar su temperatura, volumen, suavidad, densidad, etc.
Ahora, la próxima vez que vayas a un restaurante podrás degustar y escoger el vino de tu preferencia. Claro, estos solo fueron los consejos básicos, ya que la cata depende de práctica constante.