Una vez finalizada la etapa de la vendimia, pasamos a la recepción de las uvas. En esta parte del proceso, los racimos se transportan en contenedores de no más de 20 kg cada uno para que el peso de las uvas de arriba no aplaste a las demás. Cuando el transporte llega al destino, se toma una muestra de las uvas para analizarlas y definir su grado de azúcar y acidez. Así, empezando por este minucioso proceso, se logran vinos de calidad como los de la familia Viñas Queirolo.